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Sobre resiliencia – ElPropósito7 min read

Una experiencia y un aprendizaje

Photo by Markus Tinner on Unsplash

Este post quiero dedicarlo a todos los que en algún momento hemos pasado por situaciones extremas donde difícilmente hemos iniciado un camino con valentía sino más bien con ese temor que invade todo nuestro ser. Hoy pienso en todas aquellas personas, equipos, organizaciones, empresas, etc, que sin imaginarlo, sin quererlo y sin haberlo previsto, hemos pasado por todo tipo de situaciones; eventos que al final en lo que nos identifica y une, es en lo fortalecidos que hemos salido; inclusive aquellos que se quedaron en el camino; todos de alguna manera hemos sido resilentes.

Pienso en mi memoria de corto plazo cuando escribo estas líneas; muchas veces me falla y me hace olvidar detalles que mientras recorro la vida han significado grandes sucesos y grandes etapas. Sin imaginarlo y sin poder proveerlo al 100% como nos hubiese gustado, justo hace un año alrededor del mundo muchos estragos estaban sucediendo a causa de la famosa pandemia generada por COVID-19; nunca nos imaginamos lo que todo esto podía ocasionar y sobre todo, los giros que iba a obligarnos a dar.

Sé que suena fácil decirlo, pero un año tiene sus 365 respectivos días y noches que, para muchos han sido interminables y para otros quizás significó apagar la luz para siempre. Varias preguntas llegan a mente por ejemplo: Qué nos hace resilientes?; qué es eso que nos ayuda a regresar a donde estábamos pero más fuertes, más humanos, mejor empresarios, mejor equipo?. Justo una respuesta radica precisamente en la memoria que llevamos en nuestro ADN, esa memoria que nos permite regresar a la posición original pero una posición que jamás es igual, siempre mejor y siempre robustecida.

Miedos, oscuridad, caídas, todas esas emociones que se viven en el camino se olvidan rápidamente; quizás por nuestra misma naturaleza humana y la propensión que tenemos para seguir arriesgándonos a vivir y a salir adelante. Una vez pasado el camino, una vez atravesada la jungla, la meta a veces está llena de elogios, de abrazos o a veces también de soledad. Sin embargo, queda en el ADN esa memoria (aunque no seamos conscientes) de haber vivido algo extremo que, cuando se vuelve a vivir, nos hace recordar instantáneamente cómo fuimos capaces, cómo fuimos estrategas, cómo fuimos equipo, cómo fuimos familia, en fin, cómo logramos.

Para qué escribo sobre resiliencia hoy?. Hoy, después de un año de no nadar con mi equipo y después de casi 2 años de no hace un “aguas abiertas”, me aventuré y recorrí a nado 2 kilómetros en laguna del pino en Guatemala. Mientras nadaba (en completa oscuridad) recordé cómo honré la memoria de mi hijo Juan Diego haciendo un Ironman en Santa Rosa, California; pensé en todas aquellas personas que jamás imaginaron lo oscuro que podían ser los días del COVID, en aquellos que se fueron a causa de COVID, en equipos que se disolvieron, en empresarios que vieron sus empresas cerrar, en familias que no se han podido ver, y un largo etcétera.

Aclaro que me he mantenido haciendo ejercicio, sin embargo, después de tanto tiempo sin nadar especialmente en aguas abiertas (donde no se ve absolutamente nada y la sensación es que en cualquier momento Godzilla va a salir…). Hoy mi lección de domingo, mi lección de vida es que no me cabe la menor duda que por estos días caminamos (o quizás nadamos, navegamos, nos desenvolvemos) por la vida un poco con la cabeza metida de bajo del agua donde no podemos ver nada, donde nos cuesta respirar, quizás pensando que estamos sin rumbo y sin norte.

Sin embargo, también no me cabe la menor duda que dentro de la resiliencia hay algo fundamental y es el propósito. Ese norte, ese faro, esa brújula que nos guía y que siempre apunta y nos dice hacia dónde debemos ir. Mientras nadaba tuve un par de pausas para calibrar el rumbo, para saber si mis brazadas me estaban llevando hacia donde quería ir. Es poco lo que podemos ver con claridad hoy más que nunca, pero si algo podemos hacer y es lo que está en nuestras manos, son esas pausas para calibrar el rumbo y nuestro norte; para reflexionar y seguir (sea una persona, una empresa, una organización, un equipo). Hoy mi mente recordó todos mis miedos y a la vez me recordó todas mis fortalezas y mis habilidades. Unas últimas reflexiones:

  • Cómo recordarnos a nosotros mismos, todos los días, lo bien que lo hemos hecho?
  • Cómo calibrar nuestro propósito con cada paso que damos hacia ese lugar a donde queremos llegar?
  • Cómo confiar en que ya lo hemos hecho bien, que somos resilientes, que somos buenos en lo que hacemos y que si nos vuelve a tocar hacerlo, lo podemos volver a hacer una y otra vez?

Fuerte abrazo y siempre lo mejor,

Rodrigo Baccaro

P.D. La VELA de esta semana es:

  • Qué estuve Viendo: La cultura de la cancelación. Este es un Ted que me llamó la atención especialmente por el título. Me ha permitido posicionarme a ver mucho de lo que está sucediendo alrededor de lo que se piensa y se dice y de los extremos a los que se está llegando en términos de censura. Vale la pena verlo.
  • Qué estuve Escuchando: Breathholding is the new black. Este ha sido un descubrimiento nuevamente a raíz de Wim Hof. Sin embargo, mientras más me meto a descubrir los beneficios de estas rutinas, más quiero seguir experimentándolas, especialmente por los beneficios que me ha traído a mi salud.
  • Qué estuve Leyendo: Desafortunadamente tuve que poner en pausa la columna de hierro. Llegó a mis manos el tan esperado último libro de Steven Kotler (uno de mis autores favoritos): The art of impossible. Literalmente lo estoy devorando pero despacio; espero el próximo domingo comentar un poco acerca de los principales aprendizajes. Quizás uno de los temas que más me apasiona de Kotler es la forma en la que muestra el significado de FLOW en su libro Stealing Fire; lo mezcla en este último libro con los nuevos descubrimientos que presenta y la verdad es algo que me apasiona y me cautiva enormemente para leerlo y tratar de comprenderlo al 100%.
  • Qué estuve Aprendiendo: Cold shower therapy. Estes es un video que complementa mucho de lo que he aprendido con el método de Wim Hof. Es una decisión clave al inicio del día decidir estar en una situación aparentemente “incómoda” con un baño de agua fría, el efecto que genera, es multiplicador. Mi abuelo materno vivió casi 100 años y uno de los hábitos que lo siguieron quizás todos los días de su vida, fue tomar un baño de agua fría, siempre.

Author: Rodrigo Baccaro

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