Sobre resiliencia – ElPropósito

Una experiencia y un aprendizaje

Photo by Markus Tinner on Unsplash

Este post quiero dedicarlo a todos los que en algún momento hemos pasado por situaciones extremas donde difícilmente hemos iniciado un camino con valentía sino más bien con ese temor que invade todo nuestro ser. Hoy pienso en todas aquellas personas, equipos, organizaciones, empresas, etc, que sin imaginarlo, sin quererlo y sin haberlo previsto, hemos pasado por todo tipo de situaciones; eventos que al final en lo que nos identifica y une, es en lo fortalecidos que hemos salido; inclusive aquellos que se quedaron en el camino; todos de alguna manera hemos sido resilentes.

Pienso en mi memoria de corto plazo cuando escribo estas líneas; muchas veces me falla y me hace olvidar detalles que mientras recorro la vida han significado grandes sucesos y grandes etapas. Sin imaginarlo y sin poder proveerlo al 100% como nos hubiese gustado, justo hace un año alrededor del mundo muchos estragos estaban sucediendo a causa de la famosa pandemia generada por COVID-19; nunca nos imaginamos lo que todo esto podía ocasionar y sobre todo, los giros que iba a obligarnos a dar.

Sé que suena fácil decirlo, pero un año tiene sus 365 respectivos días y noches que, para muchos han sido interminables y para otros quizás significó apagar la luz para siempre. Varias preguntas llegan a mente por ejemplo: Qué nos hace resilientes?; qué es eso que nos ayuda a regresar a donde estábamos pero más fuertes, más humanos, mejor empresarios, mejor equipo?. Justo una respuesta radica precisamente en la memoria que llevamos en nuestro ADN, esa memoria que nos permite regresar a la posición original pero una posición que jamás es igual, siempre mejor y siempre robustecida.

Miedos, oscuridad, caídas, todas esas emociones que se viven en el camino se olvidan rápidamente; quizás por nuestra misma naturaleza humana y la propensión que tenemos para seguir arriesgándonos a vivir y a salir adelante. Una vez pasado el camino, una vez atravesada la jungla, la meta a veces está llena de elogios, de abrazos o a veces también de soledad. Sin embargo, queda en el ADN esa memoria (aunque no seamos conscientes) de haber vivido algo extremo que, cuando se vuelve a vivir, nos hace recordar instantáneamente cómo fuimos capaces, cómo fuimos estrategas, cómo fuimos equipo, cómo fuimos familia, en fin, cómo logramos.

Para qué escribo sobre resiliencia hoy?. Hoy, después de un año de no nadar con mi equipo y después de casi 2 años de no hace un “aguas abiertas”, me aventuré y recorrí a nado 2 kilómetros en laguna del pino en Guatemala. Mientras nadaba (en completa oscuridad) recordé cómo honré la memoria de mi hijo Juan Diego haciendo un Ironman en Santa Rosa, California; pensé en todas aquellas personas que jamás imaginaron lo oscuro que podían ser los días del COVID, en aquellos que se fueron a causa de COVID, en equipos que se disolvieron, en empresarios que vieron sus empresas cerrar, en familias que no se han podido ver, y un largo etcétera.

Aclaro que me he mantenido haciendo ejercicio, sin embargo, después de tanto tiempo sin nadar especialmente en aguas abiertas (donde no se ve absolutamente nada y la sensación es que en cualquier momento Godzilla va a salir…). Hoy mi lección de domingo, mi lección de vida es que no me cabe la menor duda que por estos días caminamos (o quizás nadamos, navegamos, nos desenvolvemos) por la vida un poco con la cabeza metida de bajo del agua donde no podemos ver nada, donde nos cuesta respirar, quizás pensando que estamos sin rumbo y sin norte.

Sin embargo, también no me cabe la menor duda que dentro de la resiliencia hay algo fundamental y es el propósito. Ese norte, ese faro, esa brújula que nos guía y que siempre apunta y nos dice hacia dónde debemos ir. Mientras nadaba tuve un par de pausas para calibrar el rumbo, para saber si mis brazadas me estaban llevando hacia donde quería ir. Es poco lo que podemos ver con claridad hoy más que nunca, pero si algo podemos hacer y es lo que está en nuestras manos, son esas pausas para calibrar el rumbo y nuestro norte; para reflexionar y seguir (sea una persona, una empresa, una organización, un equipo). Hoy mi mente recordó todos mis miedos y a la vez me recordó todas mis fortalezas y mis habilidades. Unas últimas reflexiones:

  • Cómo recordarnos a nosotros mismos, todos los días, lo bien que lo hemos hecho?
  • Cómo calibrar nuestro propósito con cada paso que damos hacia ese lugar a donde queremos llegar?
  • Cómo confiar en que ya lo hemos hecho bien, que somos resilientes, que somos buenos en lo que hacemos y que si nos vuelve a tocar hacerlo, lo podemos volver a hacer una y otra vez?

Fuerte abrazo y siempre lo mejor,

Rodrigo Baccaro

P.D. La VELA de esta semana es:

  • Qué estuve Viendo: La cultura de la cancelación. Este es un Ted que me llamó la atención especialmente por el título. Me ha permitido posicionarme a ver mucho de lo que está sucediendo alrededor de lo que se piensa y se dice y de los extremos a los que se está llegando en términos de censura. Vale la pena verlo.
  • Qué estuve Escuchando: Breathholding is the new black. Este ha sido un descubrimiento nuevamente a raíz de Wim Hof. Sin embargo, mientras más me meto a descubrir los beneficios de estas rutinas, más quiero seguir experimentándolas, especialmente por los beneficios que me ha traído a mi salud.
  • Qué estuve Leyendo: Desafortunadamente tuve que poner en pausa la columna de hierro. Llegó a mis manos el tan esperado último libro de Steven Kotler (uno de mis autores favoritos): The art of impossible. Literalmente lo estoy devorando pero despacio; espero el próximo domingo comentar un poco acerca de los principales aprendizajes. Quizás uno de los temas que más me apasiona de Kotler es la forma en la que muestra el significado de FLOW en su libro Stealing Fire; lo mezcla en este último libro con los nuevos descubrimientos que presenta y la verdad es algo que me apasiona y me cautiva enormemente para leerlo y tratar de comprenderlo al 100%.
  • Qué estuve Aprendiendo: Cold shower therapy. Estes es un video que complementa mucho de lo que he aprendido con el método de Wim Hof. Es una decisión clave al inicio del día decidir estar en una situación aparentemente “incómoda” con un baño de agua fría, el efecto que genera, es multiplicador. Mi abuelo materno vivió casi 100 años y uno de los hábitos que lo siguieron quizás todos los días de su vida, fue tomar un baño de agua fría, siempre.

Una vida especial – ElPropósito

¿Qué hace que un día y una vida sean especiales?

Photo by Jill Heyer on Unsplash

El tiempo vuela y es uno de los recursos más limitados que tenemos. Los días pasan inadvertidamente cuando estamos inmersos en el torbellino de lo ordinario; arreglar ese torbellino en sintonía a nuestro propósito es un gran reto y algo por lo que todos en algún momento luchamos constantemente y más de alguna vez nos hemos hecho la pregunta: ¿cómo puedo organizar mi vida, mis actividades y mis acciones hacia mi propia dirección?.

Inclusive organizaciones viven un día a día que no es el que verdaderamente las representa y todo gira alrededor de los valores, del propósito. Vivir una vida especial no solo aplica a lo individual como personas, sino también a los equipos de trabajo a las empresas y a todo tipo de organizaciones. Todos sus miembros de alguna manera desean “pertenecer” y que ese sentimiento de pertenencia sea correspondido; una gran forma de lograrlo es cuando los propósitos están en sintonía y lo valores que se comparten entre todos, realmente se viven.

Un día es especial en la medida que se tiene un balance entre las cosas que se anhelan y las cosas que verdaderamente se logran. Asimismo termina siendo especial por la calidad de las relaciones en las redes que nos movemos, los contactos que generamos y las personas con las que nos rodeamos. Sin embargo hay algo que va más allá de lograr algo o rodearse de buenas personas diariamente; en el fondo siempre se anhela poder tener una vida con sentido, con propósito y la sal y la pimienta de todos los días es justamente vivir en armonía y en sintonía a nuestro propósito de vida.

Las mismas relaciones de amistades, el trabajo diario y las mismas acciones que damos consistentemente se ven reflejadas en nuestro bienestar cuando todos los días se puede sentir la sensación de estar en el rumbo correcto. A pesar de la dificultades y los retos, un regalo que podemos darnos es saber hacia dónde vamos y tener la confianza que mañana siempre habrá oportunidad de hacer las cosas mejor; que hoy dimos el 100 y que mañana podemos dar el 200 a pensar del cansancio.

La actitud, la disciplina, la constancia, son valores que perfeccionan nuestro día a día. Los hábitos se encuentran adentro de dichos valores y se construyen precisamente con dichos valores. Si a eso le sumamos el saber que estamos caminando en el rumbo correcto cualquier decisión objetivo o meta hará que el día día sea especial; que nos comportemos como equipo, que nos comportemos como organización o bien que estemos dispuestos a darlo todo siempre en todo momento y a toda hora.

Con rumbo y norte y una conciencia de balancear consistentemente la vida, se van presentando oportunidades para ver los pequeños detalles que hacen que aquello que puede parecer abrumador, al final se convierte en un camino con mucho sentido, donde la cosecha es constante, abundante y con mucho sentido. Que esta sea una buena semana; que la mitad de febrero esté marcada por mucho trabajo, pero sobre todo, mucho sentido y mucho propósito en lo que resta del año.

Fuerte abrazo y siempre lo mejor 

Rodrigo Baccaro 

P.D. La VELA de esta semana es:

  • Qué estuve Viendo: Gold. Película en Netflix que pude ver esta semana con mi esposa, buena trama y sobre todo me llamó la atención que esté basada en hechos de la vida real.
  • Qué estuve Escuchando: Relationships and Responsibilities. Entrevista entre Mikhaila y Jordan Peterson al autor del libro “The subtle art of not giving a fuck” (libro que me leí hace un par de años en una gran relación de mentoría que tuve con alguien que hoy es un gran amigo) esta entrevista vale la pena escucharla sobre todo cuando se habla de la parte de valores que es quizá lo que más destaco.
  • Qué estuve Leyendo: La columna de hierro. Un libro con la novela histórica de la vida de Marco Tulio Cicerón; gran herencia de mi suegra. Un libro que tenía en el abandono desde hace varios meses (casi un año) pero por fin retomé. Está siendo de lectura lenta por la cantidad de detalles. Una reconstrucción muy especial sobre la Roma de ese entonces.
  • Qué estuve Aprendiendo: Potencial. Los coaches nos referimos constantemente al potencial, este es un gran video para comprender ese gran concepto.

Competir, ¿contra quién? – ElPropósito

La ventaja siempre es nuestra y el resultado suma y multiplica

Photo by paolo candelo on Unsplash

Todas las oportunidades que la vida nos da son momentos para poner a prueba nuestras capacidades, talentos, nuestro potencial. Pensar que la vida es una competencia es una de las primeras barreras auto-impuestas y el principal motor para correr una carrera del hacer y el tener que nunca tiene meta y desafortunadamente el combustible es limitado: la vida misma. Asimismo, resulta en una de las grandes creencias limitantes que tanto personas como organizaciones viven día a día.

Competir entonces contra quién. El mismo mundo en el que vivimos no compite contra nadie en el vasto universo más que consigo mismo. Por lo tanto, es muy fácil entrar en una espiral negativa de una carrera que conduce hacia un vacío, hacia un punto donde al final, terminamos analizando que nunca competimos contra nadie más que contra nosotros mismos. La carrera con sentido es aquella que se emprende desde el propósito, desde los valores y desde las convicciones.

Nunca se está tan cerca de ser el mejor cuando se cumplen dos principios: 1) cuando se está claro que el juego en el que estamos no suma 0, sino que suma y/ó multiplica la victoria alcanzada y 2) cuando se sabe que el mejor competidor siempre es uno mismo. Quizás la segunda parte tenga el matiz de juzgar nuestro actuar comparado en qué tan buenos fuimos ayer respecto a lo que deseamos ser hoy.

La competencia que se emprende desde el propósito y los valores aclara perfectamente bien que los resultados de las metas y objetivos son responsabilidad de uno mismo, o del equipo en estamos y que al final se comporta como un ente o de la organización a la que pertenecemos que siempre funciona como un todo. Los resultados y las ganancias del esfuerzo que surgen del propósito y los valores suman y multiplican en el mundo; lo que se logra haciendo por hacer o queriendo tener por tener es a lo que estamos acostumbrados a ver, (el juego que suma 0, lo que se gana es porque alguien más tuvo que perder).

Finalmente una persona o una organización que desde su propósito y desde sus valores todos los día se propone mejorar y hacer mejor las cosas que ayer, siempre estará en la ruta de dejar un mundo mejor de sumar y de multiplicar de correr la competencia contra sí mismo. La verdadera competencia nunca se da porque, parafraseando a Facundo Cabral “el mejor nunca gana, porque el mejor nunca compite”.

Fuerte abrazo y siempre lo mejor,

Rodrigo Baccaro

P.D. La VELA de esta semana es:

  • Qué estuve Viendo: Si volviera a nacer, volvería a ser profesor. Doy clases, me gusta dar clases y me gusta ver las caras de mis alumnos cuando siento que están enganchados. Cuando entro al salón, incluyendo ahora que estamos en modo virtual, sigo sintiendo esa sensación de flujo donde el tiempo fluye, las ideas se me vienen a la mente constantemente, no me cuesta y sobre todo, se apaga mi ego. Este es un video que me permite saber qué es enseñar? cuáles son las bases para enseñar?.
  • Qué estuve Escuchando: A mi yo adolescente: Empatía. Mucho se habla de la empatía este es un gran podcast para aprender y ponerla en práctica; me gustó mucho, especialmente por la audiencia a la que va dirigida la charla, el nivel de preguntas que llevan a un razonamiento muy profundo y provoca emociones fundamentales. Vale la pena
  • Qué estuve Leyendo: Mis huellas: Memoria de un banquero. Un libro que ansiaba leer. En enero 2020 tuve la oportunidad de conocer en persona a don Diego Pulido; dictó una charla magistral sobre sus proyecciones del año y lo que ya vaticinaba hasta cierto punto de la pandemia, entre otros temas. Cuando tocó la ronda de preguntas y respuestas no dudé en levantar la mano y realmente lo primero que hice fue darle las gracias porque sin el préstamo al que pude acceder en el banco que él dirigió por décadas, no hubiera podido estudiar mi MBA en INCAE. Leyendo su libro y sus memorias puedo comprender muchos detalles que hay detrás de la confianza que un líder puede transmitir en una organización cuando tiene claro su propósito de vida y guía sus decisiones a través de sus valores.
  • Qué estuve Aprendiendo: Awakening Your Body’s Energies. George Leonard es un gran descubrimiento para mí y este video me sorprendió. Destaco los ejercicios, pero especialmente uno que tiene que ver con las emociones, 9 minutos de mucho aprendizaje. El libro “Mastery” ya viene en camino 🙂